9 jul. 2009

RECUERDO

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(Foto por Eugene Smith, 1946)

Qué solas quedan
las palabras que no pude pronunciar
y los amigos cubiertos por la nieve.

No hay nadie
y al mismo tiempo
¡Qué feliz me siento parpadeando campanadas!

Me nacen alitas en los dedos.
Estacas de bronce en la memoria
desfiles colegiales,
nacimientos y pedradas. Nadie y nieve.

Y está el río
con sus cráneos lisos
de ángeles desnudos
disfrazados como nadie.

Qué grande viene el sueño
con su garfio estampando laberintos
donde está perdida Alicia y la felina risa
que no es de nadie.

Me disfrazo de cordero, árbol y tonina.

Y está el río

donde siguen mudos los arcángeles
durmiendo como nieve
y desnudos al crepúsculo como si fueran nadie.

No me olvidé del sol
No me olvidé
Te lo prometo
Te lo juro como nadie.

Se me olvidó el dolor
en un ropero de cascadas y corbatas
y esas botas sin los pasos
por no ofender la nieve.

Se me olvidó
dónde escondí relojes
pero guardé secretos de culpables que yo amaba
porque no había nadie.

En un ropero con aromas
nacieron mis juguetes de por vida
y que a temprana edad
se les olvidó mi nombre aleve.

Porque yo era silencioso
era nieve y era nadie.

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