29 sept. 2014

COLGADA, la ropa en el cordel.


La ropa escarchada y sus perros lavados
en la altiva mejilla del hielo sin nubes, mi patio.

¿Y el viento?
El viento está mudo en su piel
y me nutre.

Se aplaza un vuelo en el aire
y la escuela me espera, sin argumentos.

Detén mi peinado temprano de euforia.
No hay clases
Mi tibio aposento sin premios,
María, sin piedad ciérralo.

La ropa sabe a qué juego;
Un, dos, tres,
¡ Momia es !

2 comentarios:

  1. Muy bueno, Rubén. Así de tiesa en el invierno de mi ciudad, como momias, recogíamos la ropa para descarcharlas al lado de la estufa. Coincidimos again. http://www.sureando-sureando.blogspot.com/2014/09/tiendo-la-colada.html

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  2. Pondré este texto en tu blog SUREANDO. “”Todo el día corre veloz, las tareas siguen pidiendo atención después del día y la mejor ventana para frenar, es tu página a una velocidad distinta. Ella me dice que también heredé un paisaje allí, en tus elecciones con la misma manera de ver y de escuchar. Entiendo que de niños vivimos en un mismo lugar, en un tiempo común, una cultura de cuna idéntica. Ello explicaría las coincidencias tan hermanadas. Es mágico tu blog SUREANDO. En el poema que has puesto allí, está mi madre tendiendo la ropa y el niño que fui “detenido en la nada”, mirándola. Pero no es cierto estar detenido en la nada, pues tenía esa foto de la ropa congelada y tiesa en mi patio de infancia, tenía los versos en mis cuadernos añejos y el poema que has subido escuché lo que ella tal vez pensaba en silencio. No me quedó más que escucharla en tu blog, a la velocidad correcta. Muchas gracias Beatriz por todas tus entradas a tus mundos perfectos, porque me permiten rescatar algunas palabras por allí guardadas.

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