Padre,
hoy he mirado tus zapatos deformados
y la minúscula mugre de los pasos.
Hay, padre,
un nudo abriendo viejos clavos en el pecho
y en la esquina de las nubes
ya no es posible tu regreso.
¿Qué será de ti?
¿Nos buscarás en la casa que dejamos?
He crecido.
Y tu hermana aún se impresiona cuando asomo la cabeza
por la puerta del taller.
Aquí tu hijo,
como si recién te hubieras ido,

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