Madre,
abuela, hermana;
la vieja y gran familia
¿Cómo contar de la muerte,
que a los niños les roba juguetes?
Mi
tío Raúl se llevó en la nuca
mi camisa recién planchada
con motivos interplanetarios.
Y por dios que me dolió.
Mi
padre Julio Rubén
se lo llevaron los percherones
en ataúd morado
y con mi silabario azul.
Mi
abuelo Miguel,
el que me decía narigón
en un mes de Agosto,
se nos murió de tos.
Se lo llevaron con mi traje;
entre dos.
De
rubios y fantasías
no quedaban más que dos
mi tío Miguel Segundo
y yo.
Al
tío le gustaban las mujeres
pero más el vino,
se llevó mis pantuflas
pero me dejó el reloj.
A
la edad de los entierros
catafalco y misa
nos cubren los panteoneros
y el tiempo nos clasifica.
Sobreviven
las tristes
esperando que al morir
alguna por travesura
me esconda un juguete.
Pero
si muero
también tengo alternativas.
Le pido a mis sobrinas
que cuiden la tradición
y me pongan una cajita musical
de esas que tienen bailarinas.
Y
a mi mujer perfecta
cuando sepa de mi muerte
que me traiga aquella foto
la que guardo en el Quijote.
Y
si tiene rabia
que
me queme
será el último favor
que yo le pida.

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