9 jul. 2009

EN EL AIRE


Lo único del aire son amigos
y se me llena la casa de terrores que no valen ni un centavo.
El azul ya rueda en las altas ramas del ciprés
pero el árbol va más rápido.

¡Qué feliz me siento!
Despertando los rubores
y a punto de caer en hojas leves

¡Qué feliz me siento!
¡Estratosférico sin crústula
de píos ni graznidos!

Sin relámpagos ni esdrújulas vocales
Ni siquiera el carnicero de la esquina
me da un miedo.

Miro desde arriba
de la rama inquieta
que es la brújula en la palma de mi mano
suspendida
hasta cuando quiera el grito de Auristela:

¡Te vas a caer!

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